El redactor II
Gabriel sospecho de la respuesta, conocía lo bastante a Julián como para saber cuando estaba mintiendo, y también sabia que era imposible obligarlo a decir la verdad, así que cambio de tema.
— En todo este tiempo me leí todos tus cuentos y novelas, encontré bastantes similitudes en algunos que me llamo bastante la atención, también encontré grandes diferencias en otros.
— ¿Similitudes? —pregunto indignado Julián.
— Repetición de situaciones, lugares, características de personajes, pero casi nunca de tramas.
Julián se llevo una mano a la pera y se puso a pensar, no entendía el planteo de Gabriel.
— Nómbrame alguna.
— Por ejemplo, la noche, ¿Por qué en casi todos los lugares es de noche? —pregunto Gabriel.
— Mira a tu alrededor —respondió Julián extendiendo los brazos— ¿Que ves?
— Veo un cementerio común y corriente —respondió Gabriel un poco sorprendido por la pregunta.
— Yo no veo eso… veo una noche fría, con un cielo lleno de estrellas y grillos cantando a lo lejos. Pero eso no es lo mas importante. La noche, a diferencia del día, tiene paz y tranquilidad…
— No entiendo —interrumpió Gabriel.
— ¿Vez a alguien aparte de nosotros? —después de escuchar la obvia respuesta Julián siguió hablando— En el día este lugar se llena de gente, nadie habla con nadie, pero están, con eso ya te empézas a sentir juzgado y coménzas a actuar para caerle bien a la gente, así dejas de ser vos y comienzas a actuar mostrando algo que no sos. En la noche eso no ocurre, de noche todos duermen y podes ser quien realmente sos.
— ¿Y cuando estas con amigos, o con una pareja?
— Es casi lo mismo, con los amigos actúas menos y con una pareja casi ni actúas…
Julián se quedo callado, miro a Gabriel y luego continuo callado, no estaba listo para esa pregunta, menos aun para recordar esa parte olvidada de su vida. Cuando siguió hablando lo hizo con la mirada perdida y una voz muy triste.
— Hubo una noche parecida a esta, pero en otro lugar, y en vez de estar con vos estaba con una chica. La quería mucho… nos conocíamos bastante… le di un beso, mi primer beso, con el segundo me enamore y con el tercero sufrí. Con una pareja la noche alcanza su punto máximo, es lo mejor de la vida. Ahí no actúas nada, simplemente te entregas. Cuando estas con amigos, la noche pasa a ser divertida, sin soledad.
— ¿Desde cuando tenés esta idea?
— Desde siempre.
El walkman hizo un sordo clic, Gabriel lo observo y dio vuelta el cassette. Mientras Julián bajo de su lapida y volvió a mirar el lugar. Otra ves vio mucha gente y logro reconocer las caras de los presentes, todos eran personajes de sus cuentos y novelas.

— ¿Es muy conocida mi breve estadía en el manicomio? —pregunto el entrevistado.
— Bastante, pero nunca se ha sabido el motivo.
— Después de que empecé a escribir me paso algo muy raro. Las historias que escribía pasaron a ocupar un lugar en mi mente, les alquilaba una parte de ella y como renta podía seguir escribiendo la historia. Lo mismo ocurría con los personajes, pero de una forma muy diferente. Todos mis personajes son una faceta de mi personalidad, con un pequeño valor agregado que les da vida propia. Podría decirse que mis personajes tienen algo mío y yo algo de ellos. Al principio estuvo todo bien, pero después vinieron los problemas —Julián hizo una pausa.
— ¿Cuales? —pregunto Gabriel, apresurando una respuesta.
— Mis personajes salieron de mi mente y se materializaron —Gabriel miro a Julián con una expresión extraña— Alucinaba mis personajes, los veía, luego comencé a hablar con ellos y ahí me llevaron al manicomio.
— ¿No te explicaron el por que de las alucinaciones?
— Me dijeron que era stress y todo eso, también me dieron pastillas para el stress y mis alucinaciones. Las alucinaciones se fueron pero todo lo que escribía era una porquería, las pastillas estaban matando mis ideas, personajes, todo. Un día me canse y deje de tomarlas —Gabriel arqueo las cejas y abrió los ojos con asombro.
— ¿Dejaste de tomarlas?
— Si, necesito escribir tanto como necesito respirar, y me estaban matando.
— ¿Tanto necesitas escribir?
— Si yo te contara… —contesto irónicamente Julián.
— Estoy para eso, ¿O no te acordas? —Replico Gabriel.
[...] Continuara… [...]
:O
Interesante ^^
holy!…. me estoy haciendo tu fan, escribes realmente bien! y lo mejor, es que no son tan largos tus posts y no me aburro después de mucho texto xD
Me ha gustado mucho la segunda parte esperamos ver lo que sigue